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Zacatecas

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Podría decirse que el Cerro de la Bufa originó el nacimiento de Zacatecas: al pie del mismo se encontraron importantes yacimientos de plata, razón por la cual un 8 de septiembre de 1546 es fundada aquella ciudad por Juan de Tolosa, Diego de Ibarra, Cristóbal Oñate y Baltazar Temiño de Bañuelos.

Para 1585 el rey Felipe II le concedería el título de "Ciudad de Nuestra Señora de los Zacatecas" y, tres años después, la ennobleció concediéndole su Escudo de Armas. Así entonces, la que antes fuera tierra de grupos indígenas entre zacatecos, caxcanes, huachichiles, tecuexes, irritilas y tepehuanes, habría de convertirse en una de las más brillantes urbanizaciones de la Nueva España; tan brillante como su misma plata. Dicho codiciado recurso, a la vez de desarrollar una industria notable a su alrededor, trajo consigo varias órdenes religiosas como franciscanos, agustinos, dominicos, jesuitas, juaninos o mercedarios, quienes al encontrar en Zacatecas una prominente comunidad dispuesta a recibir la fe cristiana, levantaron soberbios templos y monasterios cuya suntuosidad y riqueza se equiparaba con las fastuosas mansiones de los llamados "aristócratas de la plata". 

El nombre Zacatecas deriva de los vocablos náhuatl "zacatl", que significa zacate, y "co", locativo. Es el "lugar donde abunda el zacate", enclavada al fondo de una barranca formada por los cerros de la Virgen, del Grillo, del Padre y de la Bufa, conocida también como la ciudad de cantera rosa y  corazón de plata, que desde aquella época se distinguó como una de las urbanizaciones más importantes de la Nueva España. Sin embargo su valor histórico no se limita a aquellos años de esplendor colonial, jugando también un papel heróico pues en ella se gestó el triunfo de la División del Norte sobre el ejército huertista en la llamada "Toma de Zacatecas", batalla que definió la consumación de la Revolución Mexicana bajo el mando del legendario Pancho Villa y los generales Felipe Angeles y Pánfilo Natera.  

El trazo de la ciudad se plega a la tierra, siguiendo las sinuosidades de la montaña anteponiendose a lo agreste del entorno con brillante ingenio constructor. Es así como las calles a desnivel toman curso en la ciudad ondulando con gran estética, abriendose a su paso plazas y rincones sin duda encantadores. Muchas calles zacatecanas conservan hasta nuestros días nombres por demás peculiares, mismos que, si bien han perdido su razón de ser o la fecha de orígen, describen un pasado en donde convergen leyendas, tradiciones y la cultura misma que nutrió a los habitantes de la época: Calle de la Mantequilla, Los Gallos, Las Merceditas, Calle del Santero, el Indio Triste, del Mono Prieto, del Tenorio o del Resbalón, son algunos de sus singulares nombres. Y la belleza de la ciudad destaca a tal punto que para el año de 1993 recibió la distinción de "Patrimonio Cultural de la Humanidad" por la UNESCO, reconocimiento que hace honor al valor de su majestuosa arquitectura. 

El que fuera el Real Colegio y Seminario de San Luis de Gonzaga, instituido por la Compañía de Jesus en 1616 y que fuera uno de los más reconocidos colegios de la época, abre sus puertas desde 1983 como el Museo Pedro Coronel, mostrando una impresionante colección artística universal: Grecia, Roma, Etruria, India, Nepal, Tibet, China, Japón, Africa, etc. ¡En verdad que es un museo único en América Latina!

Tanto como el Museo Rafael Coronel instalado en el Ex-Convento de San Francisco, un edificio cuyo valor de por si es inestimable y que actualmente muestra una colección de máscaras mexicanas usadas en danzas y ceremonias rituales celebradas en todo el país, denominada "El Rostro de México", y considerada como la colección de arte popular más grande del mundo pues la integran 5,000 piezas.

Otros museos de gran importancia son el Museo Virreinal de Guadalupe, que además de albergar pinturas de la época colonial posee algunas piezas del siglo XVI y una invaluable biblioteca integrada 10 mil volúmenes; el Museo Zacatecano, ubicado en la antigua Casa de Moneda de Zacatecas y que muestra una soberbia colección de bordados huicholes finamente elaborados, así como ex-votos o retablos populares del siglo XIX; el Museo Toma de Zacatecas, localizado  en la explanada del Cerro de la Bufa y que abrió para conmemorar el 70 aniversario de la "Toma de Zacatecas".

Que hablando del Cerro de la Bufa...¿le gustaría disfrutar de un estupendo recorrido a bordo de un teleférico? Porque la vista que se abre a los ojos de quienes hacen el recorrido no tiene comparación: desde el Cerro del Grillo hasta la cima del Cerro de la Bufa, cruzando 650 metros sobre casas y edificios a 85 metros de altura, ofreciendo Zacatecas misma para el deléite de los turistas, ciudad que conserva su elegancia de antaño y cuya hospitalidad rebasan la expectativa de los más exigentes.

Y tenemos ahí en su fastuosidad el Palacio de la Mala Noche, levantado por encomienda del minero don Manuel de Rétegui por albañiles y artesanos indígenas en el siglo XVIII con cantera, piedra braza y hierro forjado, luciendo balcones esplendorosos y altos techos. El edificio fue sede del Congreso Local hasta 1985 y hoy aloja las oficinas del Poder Judicial del Estado.

El Teatro Calderón, los maravillosos templos zacatecanos de Santo Domingo, Fátima y Catedral como joyas imperecedras que cruzan el umbral del tiempo reservandonos mil y un historias.

Demasiado por ver en esta ciudad fielmente encomendada a la Virgen del Patrocinio, patrona vigilante del desarrollo zacatecano desde la cumbre del cerro que siglos atrás le dió vida para siempre para siempre. ¡Es la genial Zacatecas!